LA OPORTUNIDAD DE LA TECNOLOGÍA
PARA LA EDUCACIÓN

Apostarle a la biblioteca digital por acceso, facilidad y economía es la respuesta.

AURA LEAL
Promotora de lectura

Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación son herramientas que han permitido la conexión de casi todos los rincones del planeta, la puesta en común de información proveniente de todo tipo de fuentes y el acceso de forma igualitaria al conocimiento en forma de datos, videos, imágenes y artículos, entre otros.

Sin embargo, ocurre muy a menudo que en lugar de asumir esta revolución como una oportunidad para mejorar y aprovechar espacios que no teníamos antes, se malgaste un recurso civilizador en actividades de puro entretenimiento. Por supuesto, no es solo aceptable sino deseable, que las nuevas tecnologías permiten el acceso a fuentes lúdicas como las redes sociales o las aplicaciones de juegos y videos. Pero es igualmente necesario que la educación y el conocimiento también reclamen este espacio.

Ventajas como la posibilidad de acceder a contenidos desarrollados en potencias tecnológicas, académicas, ambientales y culturales para estar actualizado o aprovechar las plataformas de redes sociales para compartir experiencias y formas de hacer para valorar lo propio, son apenas un par de ejemplos de lo que la tecnología puede hacer en el contexto educativo.

Como si se tratara del destino para alguien que buscaba cómo articular el proceso de enseñanza – aprendizaje con las ventajas de la era de la comunicación, aparece el micrositio web del programa Leer es mi cuento, en el que una iniciativa gubernamental para mejorar los niveles de escritura y lectura de los estudiantes de Colombia se traduce en acciones de formación, en bibliotecas digitales de acceso libre y actividades innovadoras de lectura.

Allí se encuentra alojado un cuento titulado Jintulu wayuu/Guajirita escrito por Aminta Peláez Wouliyuu; uno de los 18 libros del proyecto Territorios Narrados: cultura escrita, escuela y comunidad, una colección bilingüe (lengua nativa – español) creada para recrear y compartir los saberes, tradiciones y realidades de los territorios de los grupos étnicos de Colombia y desde sus narraciones propiciar diálogos interculturales.

Resulta que la colección y este cuento en especial vienen muy a cuento para dar a conocer a los estudiantes un poco más del mundo ancestral que los rodea, sensibilizarlos con la problemática ambiental de algunas zonas del país, desarrollar en ellos habilidades de convivencia con otras y motivar el sentido de pertenencia y apropiación de la identidad cultural nacional.

Como si estas habilidades no fueran suficiente, el formato del cuento, disponible para todos los usuarios del portal Colombia Aprende, permite que todos los estudiantes tengan acceso a él cuantas veces quieran y desde cualquier ubicación con conexión a Internet, propiciando que un contenido creado localmente tenga una distribución ilimitada que se puede multiplicar con cada réplica en redes sociales o enlace en correos electrónicos.

Nunca antes, los estudiantes de un extremo de Colombia habían tenido la posibilidad de acceder al conocimiento ancestral de una cultura de una forma tan sencilla y aún menos la posibilidad de hacerlo en un portal en el que pueden encontrar comunidades enteras de estudiantes, de pares con los cuales poder entablar conversaciones.

En este orden de ideas, no queda más que seguir buscando que la educación, el desarrollo del pensamiento crítico y el amor por el conocimiento sigan encontrando su espacio en Internet y en el mundo digital, porque las opciones son infinitas, tal como es la mente humana.

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